Tostadas en Octubre
Cocina Internacional y Repostería Casera

Blog

Meatza Pie

¿Qué sucede si juntas un pastel (“pie” en inglés, pronunciado ‘pai’) de carne (“meat” en inglés, pronunciado ‘mit’) con una pizza? ¡Pues un “Meatza Pie” o también conocido como “Meat-za Pie”! Parece un chiste malo, ¡pero de malo no tiene nada! Obtenemos algo de aspecto muy parecido a una pizza pero sin la masa de pan. En este caso, nuestra ‘masa’ sería la base de carne picada y por encima, al igual que con una pizza, le podemos poner los ingredientes que queramos.

 

Meatza Pie 

A los niños les encanta. Además de por su sabor, por su divertida forma de pizza y porque es una receta tan sencilla que hasta los más peques pueden ayudar a prepararlo. ¿Quieres pasar un rato divertido con tus hijos en la cocina? ¡Proponles preparar una pizza que en realidad no es una pizza!

 

Se puede tomar al momento en caliente, acompañado de una ración de puré de patatas (es una combinación infalible) o bien se puede congelar una vez terminada la preparación, al igual que una pizza, para simplemente rescatarla del congelador en un momento de necesidad y meter al horno directamente.

 

Aquí tenéis un paso a paso para que veáis lo rápido, fácil y práctico que es de preparar.

 

1.- Preparamos todos los ingredientes que vamos a necesitar y los dejamos a la vista ya medidos y listos para usar.

 

Meatza Pie 

2.- Ponemos la carne picada en un bol.

 

Meatza Pie

 

3.- Añadimos el pan rallado.

 

Meatza Pie 

4.- Añadimos la leche.

 

Meatza Pie 

5.- Salpimentamos al gusto.

 

Meatza Pie

Meatza Pie 

6.- Mezclamos todo bien hasta obtener una masa con todo bien integrado.

 

Meatza Pie 

7.- Sobre una bandeja redonda/plato redondo para horno colocamos la masa de carne y aplastamos con la mano o el revés de una cuchara hasta que la masa tenga la forma del plato y quede una superficie lisa.

 

Meatza Pie 

8.- Cubrimos con el tomate frito y con suaves movimientos vamos moviendo el plato hasta que el tomate quede esparcido de forma uniforme y la carne quede cubierta.

 

Meatza Pie 

9.- Cogemos el queso Havarti o Gouda (cortado en tiras de aproximadamente 1-1,5 cm de ancho) y colocamos las tiras sobre el tomate (el diseño queda a nuestra elección).

 

Meatza Pie 

10.- Espolvoreamos el queso Parmesano rallado por encima (al gusto).

 

Meatza Pie 

11.- Como toque final, le añadimos el orégano (al gusto).

 

Meatza Pie 

12.- Horneamos a 205ºC unos 20-25 minutos… ¡Y voilà!

 

Meatza Pie 

Es un plato perfecto para sorprender a tus invitados por su originalidad y por su fantástico sabor. Parece mentira que algo tan sencillo tenga tanto gancho… ¡Es tomar un bocado y como te descuides desaparece solo!

 

Meatza Pie 

[yumprint-recipe id=’12’]

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa

 

Para mi primera entrada en la categoría de “Paso a Paso” (“Step by Step”) he querido traeros unos espectaculares Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa.

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa

Este post es más un “semi-paso a paso” que un “paso a paso” propiamente dicho. La parte interesante que he querido enseñaros de forma gráfica os ayudará a visualizar el procedimiento junto con su explicación (y es la parte del final, cuando la masa ya está en las cápsulas).

 

¿Qué decir de estos muffins para que os hagáis una idea de lo mucho que queréis prepararlos? Son una delicia para el paladar por su frescura y por su sabor. Os encantarán porque además de ricos, son esponjosos y ligeros. Perfectos para un buen desayuno o mismamente para merendar.

 

¿Empezamos? Vamos allá…

 

1.- Lo primero que hay que hacer es decidir qué tipo de muffins vamos a preparar, es decir, el tamaño. Podemos preparar unos 10 muffins de tamaño XL (gigantes) o unos 20 muffins de tamaño normal o incluso una combinación de tamaños si disponemos tanto de moldes normales como para muffins más grandes. En mi caso, me decanté por una combinación de ambos; de ahí que veáis distintos moldes en las fotos.

 

2.- Una vez decidido, preparamos las cápsulas en el molde y precalentamos el horno a 180ºC. No me cansaré de mencionar que es muy importante que conozcamos bien nuestro horno. Si se parece en algo al mío, no puedo precalentar al comienzo de la preparación de la receta pues alcanzaría una temperatura demasiado alta para cuando fuese a hornearlos (tengo un horno que va muy rápido). Si en cambio, tenemos un horno mejor calibrado, el comienzo de la preparación es el momento perfecto para precalentar.

 

3.- Cogemos un bol y batimos la mantequilla (a temperatura ambiente), el queso cremoso (Philadelphia o parecidos) y el azúcar con una batidora de varillas hasta obtener una consistencia cremosa.

 

4.- Añadimos los huevos y mezclamos bien.

 

5.- En otro bol, tamizamos la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal.

 

6.- Integramos lo tamizado a la mezcla cremosa y volvemos a batir.

 

7.- Agregamos la leche y mezclamos de nuevo.

 

8.- Repartimos la masa en las cápsulas para muffins. Rellenamos a ¾ de la capacidad de la cápsula o una pizca menos.

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa 

9.- Añadimos una cucharadita (si estamos haciendo muffins tamaño normal) o media cucharada sopera (si hacemos muffins gigantes) de la mermelada de fresa encima de la masa de cada cápsula. No pasa nada si tiene algún grumo o tropezón, pero es preferible que sea una mermelada fácil de manejar.

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa 

Podemos añadir el sabor de mermelada que más nos guste o jugar con los sabores y en lugar de utilizar únicamente mermelada de fresa podemos poner de varios tipos, o incluir pepitas de chocolate con leche o chocolate blanco, etc. Depende de lo experimental que queramos ser en la cocina en el momento de prepararlos.

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa 

Recomiendo las siguientes combinaciones: mermelada de fresa con pepitas de chocolate blanco… y mermelada de naranja con pepitas de chocolate con leche…

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa 

10.- A continuación, removemos la masa y la mermelada con un palillo hasta que se forme una especie de espiral de color (cuando ya queda integrada la mermelada en la masa). Tener cuidado al remover de no rasgar el fondo de la cápsula con el palillo y causar alguna grieta. Con unos pocos movimientos suaves del palillo bastará.

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa 

11.- Espolvoreamos cada cápsula con un poco de azúcar granulado para que al salir del horno tenga un brillo bonito.

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa 

12.- Horneamos aproximadamente durante 30 minutos si se trata de muffins XL o 20 minutos si se trata de muffins de tamaño normal, vigilando bien el horno hacia el final del tiempo indicado.

 

13.- Una vez que vemos que han adquirido un bonito color dorado y una capa de aspecto crujiente por arriba (a los 25 minutos si hacemos los muffins gigantes y a los 15 minutos si hacemos los normales), podemos apagar el horno y dejarlos unos 5 minutitos. No conviene sacarlos rápidamente del horno pues la diferencia de temperatura puede ocasionar que se hundan ligeramente.

 

14.- Una vez fuera del horno, dejamos que se enfríen y espolvoreamos con un poquito de azúcar glass para decorar.

Como resultado tendréis unos deliciosos Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa de lo más esponjosos y cubiertos por una crujiente capa azucarada. ¡Ideales para tomar en cualquier ocasión!

 

Muffins de Queso Cremoso y Mermelada de Fresa 

¡Espero que os gusten!

 

[yumprint-recipe id=’11’]

 

 

Galletitas de Azúcar con M&M’s

Hay momentos en los que por más que te lo propongas no puedes quitarte según qué ideas o imágenes de la cabeza. Me pasa a menudo que tengo todo listo para ponerme a trabajar o mismamente para escribir algún post por poner un ejemplo, y de pronto me imagino con una taza de café calentito y lo bien que escribiría si pudiese ir tomando sorbitos entre párrafo y párrafo, como si así todo fuese a salir mejor. Bueno, eso tiene solución, pues servirse un café lleva relativamente poco tiempo si se da el caso de que ya tienes hecho de la mañana.

 

Pero… ¿y si lo que no te puedes quitar de la cabeza es una gula atroz de hincarle el diente a algún dulce casero? Para tu desgracia, resulta que no tienes nada que te apetezca en la despensa y no sobró nada del último bizcocho que preparaste (no gracias a esa persona que se te adelantó y lo engulló primero, ¡socoorrooo!). Eres adulto, sabes controlarte y tu gula no es para tanto así que sabiendo que no hay nada que te pueda tentar en la cocina decides arrancar de nuevo con lo que te habías propuesto (seguir escribiendo un magnífico post, para seguir con el ejemplo). Pasa un minuto, pasan dos, pero no aparece nada en pantalla, piensas que te has quedado en blanco, ¡pero no! Únicamente piensas en lo mucho que desearías tener ese pequeño ‘algo’ de azúcar para acompañar ese triste café y que de pronto todo se llene de luz, color y mucha inspiración. ¿He dicho color? ¡Sí! ¿Dije inspiración? ¡Por supuesto!

 

 Galletas azúcar con M&M

 

Juntando las palabras “gula, azúcar, casero y color” y lo sumamos a “no dispongo apenas de tiempo pero es que lo necesiiiiito” aparece la receta perfecta. Unas galletitas de azúcar con un corazón de chocolate crujiente que viene dado por unos ricos M&M’S. En un abrir y cerrar de ojos y con una mínima preparación te puedes encontrar con un bonito plato de apetecibles galletitas que con toda seguridad no llegarán a mañana.

 

Son sencillísimas de hacer y no necesitan más de 10 minutos de horneado. Sólo necesitas un bol y una batidora. ¿A que pinta bien?

 

Galletas azúcar con M&M

 

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que adquiera una consistencia cremosa. Añadimos la yema de huevo, el extracto de almendra, la levadura y la sal y volvemos a batir. Sólo queda incorporar la harina y mezclar bien hasta que se forme la masa. Formamos bolitas de masa pequeñas, las colocamos sobre una bandeja y al horno 10 minutos a 180ºC. Es muy importante no dejar que se oscurezcan, se queman con mucha facilidad. Han de estar ligeramente doraditas. Al sacarlas del horno (seguirán algo blanditas), introducimos con suavidad un M&M en cada centro, con cuidado de no apretar demasiado pues esto causaría grietas o que se rompiesen. Dejamos que se enfríen por completo y ¡listo! Apenas hemos ensuciado la cocina ni manchado utensilios y tenemos toda una bandeja de provocadoras galletitas.

 

Ideales para saciar esa pequeña necesidad de azúcar, pero sin apenas empalagar, son bocaditos ligeros de esponjosa galleta con un rico toque de chocolate. A los más pequeños les encantará por su colorido y suave textura (y a los no tan pequeños también). 

 

Galletas azúcar con M&M 

[yumprint-recipe id=’10’]

Banana Bread (Pan de Plátano)

Si tuviese que escoger la receta más utilizada en mi cocina, sin pensarlo dos veces, diría que el Pan de Plátano (Banana Bread). Es una receta infalible, que siempre está de moda y que gusta a todo el mundo. Perfecta para desayunar acompañando un rico café, para merendar con un buen tazón de leche, o simplemente para cuando entras a la cocina con algo de gula, abres el horno y ahí lo ves, que parece que te llama ¡y es difícil resistirse! 

 

Banana Bread

 

Siempre que salgo a la compra me llevo plátanos a casa con la intención de tomarlos como pieza de fruta, pero sabiendo a ciencia cierta que en cuanto empiezan a ponerse maduros su único destino es acabar en el horno en forma de un delicioso Pan de Plátano. ¡Es inevitable! Cuánto más maduro el plátano, más dulzón es y más perfecto para esta receta.

 

En cuanto vemos que los plátanos están bien maduros, los podemos meter en una bolsita de congelados o envolverlos en papel de aluminio y meterlos en el congelador (con piel) para tener de reserva. ¿A quién no le ha pasado el comprar plátanos y que acaben poniéndose marrones-casi negros y con manchitas? Es una manera perfecta para no desperdiciar los plátanos que ya no te tomarías a bocados con tanto gusto. Los congelas para su posterior uso o los preparas en una receta que requiera plátanos maduros. ¡Aquí tenéis esa receta!

 

Banana Bread

 

Se trata de una receta muy sencilla y su ingrediente principal, el plátano, se encuentra todo el año, convirtiéndola en una receta de hacer cuantas veces queramos y sin el inconveniente de tener que esperar a que llegue una deseada fruta de temporada. ¡El plátano es y será siempre todo un clásico!

 

Lo primero que hay que hacer es machacar bien el plátano en un bol, con un tenedor. Puedes dejar grumos que luego le darán diferentes toques de intensidad de sabor según el bocado o machacarlo por completo. Le añades un huevo bien batido y a mezclar. ¡Una buena cuchara de madera es todo lo que necesitas!

 

Añadimos el azúcar, mezclamos bien y luego integramos la mantequilla derretida (tras unos segundos en el microondas).

 

Por otro lado, en un bol tamizamos la harina, la levadura y la sal.

 

Combinamos el contenido de ambos bols y a remover bien. Saldrá una masa densa y tirando a oscura (por el plátano maduro).

 

Lo metemos en un molde engrasado y al horno unos 30-40 minutos a 180ºC.

 

El tiempo de horneado es clave como en cualquier bizcocho y puede variar de un horno a otro, de ahí la importancia de estar atentos al horno la primera vez que se prepara cualquier receta nueva. Para la segunda vez ya le tendremos cogido el tiempo exacto necesario y sabremos cómo nos tratará nuestro horno. Lo digo por experiencia, de haber probado recetas nuevas y seguir al pie de la letra las indicaciones y el tiempo de horneado y luego resulta que mi bizcocho o bien necesitaba más tiempo en el horno o todo lo contrario.

 

Esta receta es la que llevo utilizando toda la vida, y la que mi madre nos ha preparado desde pequeños y que nunca ha faltado en mi casa. ¡Os puedo asegurar que es una maravilla! También os digo que la he probado en tres hornos diferentes y el tiempo de horneado nunca es el mismo, pero siempre varía entre 30-40 minutos y sale igual de espectacular, simplemente depende del horno de cada uno.

 

Banana Bread

 

Hay variaciones en que puedes añadir nueces, pepitas de chocolate o canela. He querido compartir esta receta primero, ¡y en breve subiré más!

 

El resultado es un bizcocho con un toque ligeramente crujiente y un intenso sabor a plátano. No habrá rincón de la casa que se escape al aroma dulzón y embriagador de este bizcocho recién salido del horno. ¡Tenéis que probarlo!  Rápido, sencillo, deliciosamente adictivo y bueno para cualquier ocasión. ¡Qué más se puede pedir! 

 

Banana Bread

 

[yumprint-recipe id=’9′]

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Todos en un momento u otro hemos necesitado alguna receta sencilla y rápida, que tanto pueda dar de comer a dos personas como a un ejército, y que en ocasiones solo requiera que abramos el congelador y calentemos. Hay pocas cosas tan socorridas como una buena salsa de tomate, y en este caso hablo de la archiconocida Salsa Bolognesa.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Una salsa compuesta por tomate, carne picada, cebolla, ajitos y hierbas italianas en su esencia más básica. Lo que la hace perfecta, además de su increíble sabor, es que permite muchas variaciones. Que te apetece añadirle alguna verdurita más y salirte de la receta base… ¡perfecto! Que además del orégano o la albahaca, te gustaría darle un toque especial y añadirle un poco de nuez moscada… ¡perfecto! Que el toque de vino tinto te pareció tan interesante que decidiste probar con un poco de vino blanco esta vez por experimentar… ¡perfecto! Es una salsa que se presta para prácticamente todos los gustos y no conozco hogar que no tenga su propia versión de esta clásica salsa que no puede faltar en tu mesa, ya sea acompañando una buena ración de spaghetti  o dentro de unos sabrosos cannelloni o de una rica lasagna.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Hoy os traigo cómo preparar un buen plato de Spaghetti Bolognesa. Al tratarse de una salsa idónea para congelar y tener en reserva para un apuro, las cantidades son para unos 700gr de carne picada, por lo que fácilmente comen cuatro personas, dependiendo del apetito, y aun así sobrará para poder congelar.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Buscamos una olla grande y honda y en un poco de aceite caliente freímos la cebollita y el ajito hasta que estén dorados, para luego añadir la carne picada y un poco de sal y pimienta; y removemos hasta que la carne esté hecha.

 

A continuación añadimos el tomate triturado, el tomate frito y el azúcar.

 

Removemos de nuevo y añadimos las hierbas de nuestra elección además de volver a salpimentar.

 

Bajamos el fuego y lo dejamos unos diez minutos removiendo de vez en cuando.

 

Es el momento perfecto para preparar los spaghetti. En otra cacerola introducimos la pasta en abundante agua con sal y esperamos el tiempo indicado en el paquete. Cuando la pasta esté al dente, la retiramos del fuego, la escurrimos y la pasamos a platos o a una fuente para servir.

 

Tras comprobar que nuestra salsa satisface nuestro gusto en cuanto a hierbas, cantidad de salpimentado y que el olor de nuestra cocina no hace otra cosa más que recordarnos a la cocina de ‘la mamma’ en la bella Italia, cubrimos nuestro plato con una generosa cantidad de salsa Bolognesa , añadimos el queso parmesano y ¡a mangiare!

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa 

La receta que aquí veis es una Bolognesa básica pero ¡no por ello menos deliciosa! Más adelante subiré una Bolognesa más ‘sofisticada’ (básicamente que requiere más tiempo de preparación). Si lo que ahora buscáis es una salsa más elaborada o simplemente modificar ésta (y preferís no esperar) os sugiero añadir zanahoria, tomates naturales, pimiento, así como un poco de vino tinto. ¡Exquisito!

 

Recordar que la base de una buena salsa de tomate son sus hierbas. El orégano, la albahaca, el tomillo… le darán un agradable sabor a vuestro plato y no pueden faltar, al igual que el queso parmesano rallado (si es fresco mejor que mejor).

 

[yumprint-recipe id=’8′]

Brownie Muffins

 

Lluvia, viento, fresco… ¿Dónde se escondió el esperado sol de la primavera? A ponerse un jersey para andar por casa en esta tarde de mayo. Lo “malo”  de días como estos es que con el mal tiempo, apetece una buena taza de café o un chocolate caliente, pero claro, ha de ir acompañado de un “algo”. Ese  “algo” podría ser una de esas últimas galletas que quedan en el paquete y que hay que terminar, o abrir un paquete de magdalenas que sueles tomar en el desayuno cuando vas con prisa. Pero, ¿a quién vamos a engañar? Apetece chocolate y no sólo eso, ¡apetece algo casero!

 

Mirando por internet me encontré con la página de una bloguera que me llamó la atención y decidí curiosear su página para ver con qué tipo de recetas deleitaba a sus seguidores. Se trata de Cristina y su página loveisincupcakes.com. En seguida supe que la visitaría más a menudo; su naturalidad y su chispa a la hora de escribir así como sus atrayentes recetas y fotografía me convirtieron en una seguidora y fan más. Y claro, ¿en qué fui a fijarme primero? ¡En su receta para “Brownie Muffins”! Al ser amante incondicional del chocolate, todo lo que lleve la palabra brownies es superior a mis fuerzas.  A medida que vaya subiendo más posts veréis que abundarán  diferentes tipos de brownies.

 

Brownie Maffins

 

En mi caso particular, y más cuando se trata de chocolate, me encanta que nada camufle su sabor. Es decir, que sepa mucho, mucho a chocolate, por lo que suelo reducir la cantidad de nueces especificadas en las recetas u omitirlas por completo ya que encuentro que su fuerte sabor y textura a veces predomina sobre el chocolate o lo hace menos intenso.  En este caso hice lo mismo.

 

Me resultaron tan apetitosos a través de sus fotos que tenía que probarlos. Manos a la obra en la cocina, y con una mínima preparación requerida, el resultado fueron unos muffins esponjosos, ligeros y con un suave sabor a chocolate. Y ese aroma por toda la casa a bizcochitos de chocolate recién horneados… ¡Justo lo que buscaba para una tarde lluviosa!

 

Brownie Muffins

 

Aquí os dejo la receta ligeramente modificada. (¡Gracias Cristina!)

 

[yumprint-recipe id=’7′]

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza

 

Hoy ha sido un día de esos en los que llegó la hora de comer y no había nada preparado de antemano. Tenía una bandeja de pechugas de pollo en la nevera y ni tan siquiera una idea de lo que iba a hacer con ellas.

 

Con una salida al supermercado todavía pendiente, no tenía mucha opción y por mucho que abría la nevera o miraba en la despensa, lo que ahí encontraba no cambiaba milagrosamente tras cada vistazo. ¿No os ha pasado eso de abrir la nevera una vez tras otra, o el armario de la despensa, esperando encontrar algo ahí que hace tan solo unos minutos no estaba? Pues hoy ha sido uno de esos días… hasta que me acordé de pronto, de una receta que solía preparar mi madre. Sencilla, rápida, y de esas que no suelen quedar sobras…¡mis preferidas!

 

¿Pechugas de pollo? Tengo. ¿Mostaza? Tengo. ¿Miel? Tengo. ¿Curry en polvo? Tengo. Pues manos a la obra y en nada tendremos un delicioso plato de pechugas fileteadas en salsa de miel y mostaza.

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

Con 5 ingredientes, además de las pechugas de pollo, 10 minutos de preparación y 30 minutos de horneado se tiene un sabrosísimo plato de pollo para tomar recién sacado del horno o para tomar templado. La salsa se presta a tomarse de cualquier forma, aunque sin duda, en caliente es un vicio.

 

No se puede pedir una preparación más fácil que la que aquí os presento. Cogéis un bol y mezcláis bien los 5 ingredientes. Al llevar miel (del tipo ‘La Granja San Francisco’ de toda la vida), la salsa espesará un poco. Puede resultar más fácil mezclar con una batidora de mano, de esas de varillas. Una vez estén bien mezclados los ingredientes, el resultado será una salsa homogénea un tanto espesa. Cubrís las pechugas de pollo, que previamente habéis colocado en una fuente de horno ligeramente engrasada, ¡y al horno! Se puede aprovechar este rato para preparar el acompañamiento (si no se ha preparado de antemano); aconsejo tomarlo con arroz blanco.

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

Cuando el pollo lleva 15-20 minutos en el horno, un aroma dulzón y embriagador invadirá tu cocina. ¡Es el momento de empezar a salivar como el perro de Pavlov!

 

Ponemos la mesa, nos servimos una copita de vino tinto y a disfrutar de un sabrosísimo plato agridulce. ¡No os dejará indiferentes!

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

 

[yumprint-recipe id=’6′]

Crema de Calabacín

Crema de Calabacín
Hoy amaneció con solecito y cuando parecía que el mal tiempo y días de lluvia habían quedado atrás… ¡va y empeora el día! Lo de ‘abril, aguas mil’ no se queda en un dicho tampoco este año. Pensando en qué preparar para comer, lo único que apetecía era algo calentito y sencillo, por lo que, ¡qué mejor que una suave crema de calabacín! Rápida, sana, ligera y apetecible. ¡Decidido!

 

Me encanta pensar en un plato y tener los ingredientes en casa, sin necesidad de salir a comprar en un día como hoy ni tener que pensar en otro plato.

 

Lo mejor de todo, únicamente se necesitan dos ingredientes, ¡así es! Calabacines y quesitos en porciones, bastante sencillo, ¿no?

 

La receta es para un kilo de calabacines, que vienen a ser dos o tres calabacines grandes. Eso y unos diez-doce quesitos en porciones.

 

Crema de Calabacín

 

La única preparación necesaria es limpiar bien los calabacines. Al no pelarlos, es importante frotarlos bien bajo el agua para que queden bien limpitos y suaves, libres de asperezas (con la ayuda de un cepillo para verduras es más fácil). Se les quita las esquinas y luego es cortarlos en trozos (de un calabacín te pueden salir 4-5 trozos).

 

Una vez que está hirviendo el agua (suficiente cantidad para que los calabacines queden cubiertos) y tengamos los cubitos de caldo de verdura dentro, metemos los calabacines y esperamos a que estén blandos. Suelo pincharlos con un tenedor y si se ven blanditos y se resbalan hacia abajo cuando los pinchas, es que están listos.

 

Como con cualquier verdura, cuanto más pequeño sea el trozo que pongamos a hervir, antes se reblandece. Tampoco queremos cortar los trozos muy pequeños aunque tengamos prisa, ya que es muy probable que se deshagan en el agua y si luego retiramos parte del agua estaríamos desperdiciando parte del calabacín. De ahí que cortar los calabacines con un grosor de 3-4 cm es lo indicado.

 

Una vez blandos, y dependiendo de la cantidad de crema que queramos hacer y si nos gusta más o menos espesa, retiraremos o no, un poco del agua.  Por mi parte, suelo mantener todo el agua ya que acaba espesando pasado un rato y porque nunca hay demasiada crema de calabacín. ¡Entra sola!

 

Tras retirar los calabacines del fuego, y todavía en su líquido, lo pasamos todo por la batidora hasta que veamos que no quedan trozos grandes. Añadimos los quesitos en porciones (los parto por la mitad para que se esparzan más) y volvemos a batir hasta que adquiera la consistencia deseada.

 

Un toquecito de pimienta al gusto y… ¡voilá! Crema de calabacín para tomar bien calentita en un día frío y lluvioso.

 

Crema de Calabacín

 

Al tratarse de una crema, o bien la tomas como plato único acompañada de unos picatostes o galletas saladas, o bien como un entrante.

 

Se conserva en la nevera y está igual de buena fría que caliente, depende del momento y lo que apetezca.

 

Si decidís probarla, ¡espero que la disfrutéis tanto como hice yo!

 

[yumprint-recipe id=’5′] 

Bienvenidos a Tostadas en Octubre

 

¡Hola y bienvenidos!

 

Me llamo Jennifer y este es mi primer post del que espero sean muchos más… Me embarco en este nuevo ‘proyecto’ con muchísima ilusión, queriendo crear un espacio donde poder compartir con vosotros un poquito de todo lo relacionado con el tema de la cocina: desde suculentas recetas para el día a día y dulces que te hacen suspirar por un último bocado más por favor (desde la mañana hasta la noche), a platos exprés para salir de un apuro, comida divertida para críos, ideas para picnics ahora que llega el buen tiempo, así como trucos y consejos prácticos, temas de interés, paso a paso de recetas (‘step by step’) y mucho, mucho más!

 

Acabo de empezar y puede que veáis la página un tanto vacía…eso veréis que en nada cambiará. ¡Tengo tantas cosas por enseñaros! Me gustaría mucho que poco a poco fuéramos creciendo, conociéndonos mejor y que encontrásemos aquí otro rinconcito donde poder compartir, sugerir, plantear dudas, ayudarnos unos a otros y sobretodo, y lo que es más importante, ¡disfrutar cocinando! ¿Qué me decís? ¿Os apuntáis conmigo a esta nueva aventura?

 

imagen_bienvenida

 

Al igual que en cualquier relación humana, la confianza es el pilar más importante, por lo que parto en este nuevo proyecto sobre la base de que todas las recetas que publique las habré probado yo antes (y así lo veréis a través de las fotos, los comentarios y consejillos que os vaya dejando). De esta forma evito que probéis hacer alguna receta y os salga un pequeño desastre culinario debido a que las medidas, los ingredientes, o el tiempo de horneado no sea el correcto. No hay nada más frustrante que perder el tiempo así, sin contar con los ingredientes que luego hay que tirar y el tener que partir de cero pensando en otra cosa a preparar. Todas las recetas que vaya publicando habrán pasado por mi cocina, ¡palabra!

 

Hoy es el cumpleaños de mi padre (¡MUCHAS FELICIDADES!) y encuentro que es el día perfecto para por fin lanzar el blog. Voy cargada de mucha ilusión y cariño y ganas de que os guste este pequeño espacio especialmente creado para vosotros.

 

Si queréis conocerme un poco más y de paso acerca de la página:

 

Sobre mí

La cocina y yo

Pinceladas de mi vida

Sobre la página

 

Saludos y… ¡Hasta Pronto!