Tostadas en Octubre
Cocina Internacional y Repostería Casera

Rápido y Fácil

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada

Todos conocemos de vista, por no decir que en algún momento u otro de nuestras vidas, hemos probado las conocidas ‘pastitas de té’. Ese surtido de galletas de mantequilla que vienen en formas diferentes, algunas con azúcar por encima, otras con chocolate, y luego están aquellas que nos llaman la atención por su colorido centro de mermelada.

 

No sé vosotros, pero es llegar a la reunión social del tipo que sea, acercarte a la zona de comida, a la bandeja de galletas en concreto y únicamente quedar las galletitas que pobre de ellas, nadie quiere por su ‘aburrido’ aspecto. Las de chocolate suelen ser las primeras en desaparecer, pero qué decir de esas bonitas galletas con forma circular y su llamativo centro rojo de mermelada de fresa, ¡tampoco quedan!

 

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada 

Gracias a esta receta eso ya no será un problema, pues podremos tener todas las que queramos en muy poco tiempo. Fáciles de preparar y rápidas en hacerse una vez en el horno. Podemos rellenarlas con la mermelada que más nos guste y tener un surtido variado de colores y sabores. Nunca más nos quedaremos sin estas galletas, y con la cantidad que salen de esta receta, ¡incluso podremos repartir alguna entre nuestros amigos si nos sentimos generosos!

 

Empezamos por precalentar el horno y preparar la bandeja de galletas o el tapete de silicona que vayamos a utilizar. A continuación reunimos todos los ingredientes para tenerlos a mano en cuanto los necesitemos.

 

En un bol, batimos la mantequilla, el azúcar blanco y el huevo. Podemos utilizar dos yemas o un huevo entero. Esta vez las preparé con un huevo.

 

Añadimos el extracto de vainilla, la sal y mezclamos todo bien.

 

Vamos integrando la harina de forma gradual hasta que se forme una masa de aspecto blandito y quede todo bien mezclado.

 

Si vemos que la masa queda demasiado blanda o pegajosa para poder manejarla (habrá que formar bolitas) la dejamos en la nevera unos 15-20 minutos o hasta que veamos que ha adquirido la consistencia deseada.

 

Con la mano o con la ayuda de una cucharita, formamos bolitas de masa de unos 2,5 cm. y las vamos colocando sobre la bandeja de horno dejando un espacio de unos 5 cm. entre bolita y bolita. Hay que recordar que luego se expandirán y no queremos que se peguen unas a otras.

 

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada 

Una vez las tenemos colocadas en la bandeja de horno (de tener masa sobrante aconsejo volver a dejarla en la nevera hasta que terminemos el proceso de la primera remesa de galletas), utilizando un dedo o un instrumento de tamaño similar hacemos un hoyo en el centro de cada galleta. Ha de ser lo suficientemente profundo para que entre bien la mermelada y con cuidado de no rasgar el fondo de la masa (no queremos que se salga la mermelada por debajo por falta de masa).

 

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada 

Con la ayuda de una cucharita o de una manga, rellenamos el hoyo con la mermelada de nuestra elección (sin trozos). En este caso utilicé mermelada de fresa y de naranja.

 

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada

 

Hay que tener mucho cuidado de no rellenar demasiado las galletas con la mermelada, pues ésta se saldrá por la bandeja de horno durante el horneado y no quedarán bonitas. Rellenaremos un poco a ojo, teniendo en cuenta este aspecto de rasgo ‘volcánico’ e introduciremos menos de ½ cucharadita de mermelada por hoyo.

 

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada 

Horneamos de 8-10 minutos, con mucho cuidado de que no se nos quemen. Han de dorarse levemente y hay que recordar que una vez fuera del horno, se irán endureciendo.

 

Pasado el tiempo de horneado las dejamos enfriar sobre una rejilla.

 

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada 

¿El resultado? ¡Unas 30 galletitas con corazón de mermelada para disfrutar en cualquier momento del día! 

 

Galletitas Caseras con Corazón de Mermelada 

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Con Chocolate y a lo Loco

Con Chocolate y a lo Loco, así hemos bautizado esta locura de bizcocho. Tanto sus ingredientes como su preparación son poco usuales y hacen de esta singular receta todo un acierto si lo que se busca es sorprender.

 

Es un bizcocho facilísimo de preparar, ideal para hacer con niños, pues disfrutarán mucho con los pasos de su preparación… ¡especialmente cuando haya que meter los dedos en la mezcla!

 

Tiene dos particularidades a destacar. La primera siendo que a la hora de elaborar este delicioso bizcocho de chocolate, hemos de utilizar aceite, vinagre y sal. ¿Ensalada de chocolate? ¡Noooo, por favor! Creerme, el resultado es extraordinario, suene como suene el listado de ingredientes. La segunda particularidad es que la combinación de ingredientes secos con los líquidos, en lugar de hacerse en un bol, como viene siendo lo habitual, se lleva a cabo en el propio molde, con la ayuda de una espátula de silicona/ goma. ¿Intrigados? Echarle un vistazo a este sencillo y a la vez divertido paso a paso que os presento a continuación.

 

 

1.- Preparamos todos los ingredientes que vamos a necesitar y los dejamos ya medidos y listos para utilizar.

 

Con Chocolate y a lo Loco 

2.- En un bol, ponemos la harina, el azúcar, el cacao, el bicarbonato sódico y la sal.

 

Con Chocolate y a lo Loco 

3.- Mezclamos el contenido del bol con una cuchara de madera hasta que queden bien integrados todos los ingredientes secos.

 

Con Chocolate y a lo Loco 

4.- En un molde cuadrado de 22.9 x 22.9 x 5.08 cm (sin engrasar) introducimos la mezcla de ingredientes secos. Con unos leves movimientos del molde de lado a lado hacemos que la mezcla se asienta de forma uniforme hasta que quede cubierto el fondo del molde.

 

Con Chocolate y a lo Loco 

5.- Hacemos 3 hoyos en la mezcla con los dedos, de unos 5 cm. de diámetro cada uno y que la profundidad permita ver el fondo del molde. Los hoyos han de estar espaciados entre sí. Como vamos a introducir líquido en los hoyos, nos tenemos que asegurar de que tengan cierta profundidad, por lo que no hay que aplanar la mezcla de alrededor una vez hechos los hoyos.

 

Con Chocolate y a lo Loco 

6.- Distribuimos el aceite entre los hoyos (2 cucharadas por hoyo).

 

Con Chocolate y a lo Loco

Con Chocolate y a lo Loco 

7.- Distribuimos la cucharada de vinagre por partes iguales entre los 3 hoyos.

 

Con Chocolate y a lo Loco

Con Chocolate y a lo Loco

 

8.- Distribuimos el extracto de vainilla por partes iguales entre los 3 hoyos.

 

Con Chocolate y a lo Loco 

9.- Repartimos el agua FRÍA sobre todo el molde para que todo quede cubierto de agua (hoyos y demás mezcla).

 

Con Chocolate y a lo Loco

Con Chocolate y a lo Loco 

10.- Usando una espátula de silicona (para no rallar el molde) mezclamos todos los ingredientes. Utilizamos la espátula tanto para mezclar como para raspar el fondo y las esquinas del molde.

 

Con Chocolate y a lo Loco

Con Chocolate y a lo Loco 

11.- Mezclamos todo bien hasta que tras mover la espátula por el fondo del molde todo quede bien mezclado y no se vean grumos (especial atención a las esquinas).

 

Con Chocolate y a lo Loco

Con Chocolate y a lo Loco

Con Chocolate y a lo Loco

 

12.- Horneamos a 180ºC durante 30-35 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, éste salga limpio.

  

Con Chocolate y a lo Loco

 

13.- Dejamos que se enfríe en el molde antes de servir y luego… ¡a degustar!

 

Con Chocolate y a lo Loco 

El resultado es un bizcocho con un delicioso sabor a chocolate, compacto pero a la vez esponjoso en cada bocado. Es de esos bizcochos que aunque sea de chocolate, no empalaga debido a su extraordinaria ligereza. Un bocado te llevará a otro y a otro y a otro… Creo que podéis ver por dónde voy. ¡Simplemente te alegrará el momento! Y tu boca se llenará de “¡mmmmmms!”. Si os gusta el chocolate, no lo dudéis, es muy fácil de hacer, a la vez que entretenido… ¡y os encantará!

 

Con Chocolate y a lo Loco

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Brown Sugar Vanilla Cookies

Desde siempre me han encantado los “Sugar Cookies” (Galletas de Azúcar) de toda la vida. Quizá se deba a que se pueden tomar en cualquier momento, por la facilidad de su ingesta o simplemente por su delicioso sabor y esa textura tan suave que las caracteriza.  Sea como sea, es una receta que nunca falla.

 

Brown Sugar Vanilla Cookies 

A la hora de elaborar estas galletas, me basé en mi receta para las Galletitas de Azúcar con M&M’s. La preparación es prácticamente la misma, únicamente varían algunos ingredientes y el paso del final.

 

Por lo tanto, os traigo una versión ligeramente modificada de lo que serían los tradicionales “Sugar Cookies”. En este caso, por mi gran afición al azúcar moreno, decidí darle protagonismo en esta receta en lugar de utilizar azúcar blanco. Una vez hechas, la diferencia se nota al instante, no sólo porque su color es un tanto más oscuro sino porque la galleta adquiere una fina capa crujiente y un sabor más intenso (gracias a la melaza). Si a esto le añadimos que también vamos a utilizar extracto de vainilla… ¡la combinación es inmejorable!

 

Brown Sugar Vanilla Cookies 

Galletitas de azúcar moreno y vainilla. Rápidas. Sencillas. Sólo necesitas un bol, una batidora y 20 minutos: 10 de preparación y 10 de horneado. ¿Os podría presentar algo más sencillo?

 

Brown Sugar Vanilla Cookies 

El resultado son unas galletitas con una suave textura, ligeramente crujientes por fuera y blanditas por dentro y con mucho, mucho sabor. La verdad que son estupendas, especialmente cuando tienes poco tiempo pero necesitas tener algo a mano. Eso sí, ¡cuidado con esa mano que son altamente adictivas! 

 

Brown Sugar Vanilla Cookies

 

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Meatza Pie

¿Qué sucede si juntas un pastel (“pie” en inglés, pronunciado ‘pai’) de carne (“meat” en inglés, pronunciado ‘mit’) con una pizza? ¡Pues un “Meatza Pie” o también conocido como “Meat-za Pie”! Parece un chiste malo, ¡pero de malo no tiene nada! Obtenemos algo de aspecto muy parecido a una pizza pero sin la masa de pan. En este caso, nuestra ‘masa’ sería la base de carne picada y por encima, al igual que con una pizza, le podemos poner los ingredientes que queramos.

 

Meatza Pie 

A los niños les encanta. Además de por su sabor, por su divertida forma de pizza y porque es una receta tan sencilla que hasta los más peques pueden ayudar a prepararlo. ¿Quieres pasar un rato divertido con tus hijos en la cocina? ¡Proponles preparar una pizza que en realidad no es una pizza!

 

Se puede tomar al momento en caliente, acompañado de una ración de puré de patatas (es una combinación infalible) o bien se puede congelar una vez terminada la preparación, al igual que una pizza, para simplemente rescatarla del congelador en un momento de necesidad y meter al horno directamente.

 

Aquí tenéis un paso a paso para que veáis lo rápido, fácil y práctico que es de preparar.

 

1.- Preparamos todos los ingredientes que vamos a necesitar y los dejamos a la vista ya medidos y listos para usar.

 

Meatza Pie 

2.- Ponemos la carne picada en un bol.

 

Meatza Pie

 

3.- Añadimos el pan rallado.

 

Meatza Pie 

4.- Añadimos la leche.

 

Meatza Pie 

5.- Salpimentamos al gusto.

 

Meatza Pie

Meatza Pie 

6.- Mezclamos todo bien hasta obtener una masa con todo bien integrado.

 

Meatza Pie 

7.- Sobre una bandeja redonda/plato redondo para horno colocamos la masa de carne y aplastamos con la mano o el revés de una cuchara hasta que la masa tenga la forma del plato y quede una superficie lisa.

 

Meatza Pie 

8.- Cubrimos con el tomate frito y con suaves movimientos vamos moviendo el plato hasta que el tomate quede esparcido de forma uniforme y la carne quede cubierta.

 

Meatza Pie 

9.- Cogemos el queso Havarti o Gouda (cortado en tiras de aproximadamente 1-1,5 cm de ancho) y colocamos las tiras sobre el tomate (el diseño queda a nuestra elección).

 

Meatza Pie 

10.- Espolvoreamos el queso Parmesano rallado por encima (al gusto).

 

Meatza Pie 

11.- Como toque final, le añadimos el orégano (al gusto).

 

Meatza Pie 

12.- Horneamos a 205ºC unos 20-25 minutos… ¡Y voilà!

 

Meatza Pie 

Es un plato perfecto para sorprender a tus invitados por su originalidad y por su fantástico sabor. Parece mentira que algo tan sencillo tenga tanto gancho… ¡Es tomar un bocado y como te descuides desaparece solo!

 

Meatza Pie 

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Galletitas de Azúcar con M&M’s

Hay momentos en los que por más que te lo propongas no puedes quitarte según qué ideas o imágenes de la cabeza. Me pasa a menudo que tengo todo listo para ponerme a trabajar o mismamente para escribir algún post por poner un ejemplo, y de pronto me imagino con una taza de café calentito y lo bien que escribiría si pudiese ir tomando sorbitos entre párrafo y párrafo, como si así todo fuese a salir mejor. Bueno, eso tiene solución, pues servirse un café lleva relativamente poco tiempo si se da el caso de que ya tienes hecho de la mañana.

 

Pero… ¿y si lo que no te puedes quitar de la cabeza es una gula atroz de hincarle el diente a algún dulce casero? Para tu desgracia, resulta que no tienes nada que te apetezca en la despensa y no sobró nada del último bizcocho que preparaste (no gracias a esa persona que se te adelantó y lo engulló primero, ¡socoorrooo!). Eres adulto, sabes controlarte y tu gula no es para tanto así que sabiendo que no hay nada que te pueda tentar en la cocina decides arrancar de nuevo con lo que te habías propuesto (seguir escribiendo un magnífico post, para seguir con el ejemplo). Pasa un minuto, pasan dos, pero no aparece nada en pantalla, piensas que te has quedado en blanco, ¡pero no! Únicamente piensas en lo mucho que desearías tener ese pequeño ‘algo’ de azúcar para acompañar ese triste café y que de pronto todo se llene de luz, color y mucha inspiración. ¿He dicho color? ¡Sí! ¿Dije inspiración? ¡Por supuesto!

 

 Galletas azúcar con M&M

 

Juntando las palabras “gula, azúcar, casero y color” y lo sumamos a “no dispongo apenas de tiempo pero es que lo necesiiiiito” aparece la receta perfecta. Unas galletitas de azúcar con un corazón de chocolate crujiente que viene dado por unos ricos M&M’S. En un abrir y cerrar de ojos y con una mínima preparación te puedes encontrar con un bonito plato de apetecibles galletitas que con toda seguridad no llegarán a mañana.

 

Son sencillísimas de hacer y no necesitan más de 10 minutos de horneado. Sólo necesitas un bol y una batidora. ¿A que pinta bien?

 

Galletas azúcar con M&M

 

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que adquiera una consistencia cremosa. Añadimos la yema de huevo, el extracto de almendra, la levadura y la sal y volvemos a batir. Sólo queda incorporar la harina y mezclar bien hasta que se forme la masa. Formamos bolitas de masa pequeñas, las colocamos sobre una bandeja y al horno 10 minutos a 180ºC. Es muy importante no dejar que se oscurezcan, se queman con mucha facilidad. Han de estar ligeramente doraditas. Al sacarlas del horno (seguirán algo blanditas), introducimos con suavidad un M&M en cada centro, con cuidado de no apretar demasiado pues esto causaría grietas o que se rompiesen. Dejamos que se enfríen por completo y ¡listo! Apenas hemos ensuciado la cocina ni manchado utensilios y tenemos toda una bandeja de provocadoras galletitas.

 

Ideales para saciar esa pequeña necesidad de azúcar, pero sin apenas empalagar, son bocaditos ligeros de esponjosa galleta con un rico toque de chocolate. A los más pequeños les encantará por su colorido y suave textura (y a los no tan pequeños también). 

 

Galletas azúcar con M&M 

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Banana Bread (Pan de Plátano)

Si tuviese que escoger la receta más utilizada en mi cocina, sin pensarlo dos veces, diría que el Pan de Plátano (Banana Bread). Es una receta infalible, que siempre está de moda y que gusta a todo el mundo. Perfecta para desayunar acompañando un rico café, para merendar con un buen tazón de leche, o simplemente para cuando entras a la cocina con algo de gula, abres el horno y ahí lo ves, que parece que te llama ¡y es difícil resistirse! 

 

Banana Bread

 

Siempre que salgo a la compra me llevo plátanos a casa con la intención de tomarlos como pieza de fruta, pero sabiendo a ciencia cierta que en cuanto empiezan a ponerse maduros su único destino es acabar en el horno en forma de un delicioso Pan de Plátano. ¡Es inevitable! Cuánto más maduro el plátano, más dulzón es y más perfecto para esta receta.

 

En cuanto vemos que los plátanos están bien maduros, los podemos meter en una bolsita de congelados o envolverlos en papel de aluminio y meterlos en el congelador (con piel) para tener de reserva. ¿A quién no le ha pasado el comprar plátanos y que acaben poniéndose marrones-casi negros y con manchitas? Es una manera perfecta para no desperdiciar los plátanos que ya no te tomarías a bocados con tanto gusto. Los congelas para su posterior uso o los preparas en una receta que requiera plátanos maduros. ¡Aquí tenéis esa receta!

 

Banana Bread

 

Se trata de una receta muy sencilla y su ingrediente principal, el plátano, se encuentra todo el año, convirtiéndola en una receta de hacer cuantas veces queramos y sin el inconveniente de tener que esperar a que llegue una deseada fruta de temporada. ¡El plátano es y será siempre todo un clásico!

 

Lo primero que hay que hacer es machacar bien el plátano en un bol, con un tenedor. Puedes dejar grumos que luego le darán diferentes toques de intensidad de sabor según el bocado o machacarlo por completo. Le añades un huevo bien batido y a mezclar. ¡Una buena cuchara de madera es todo lo que necesitas!

 

Añadimos el azúcar, mezclamos bien y luego integramos la mantequilla derretida (tras unos segundos en el microondas).

 

Por otro lado, en un bol tamizamos la harina, la levadura y la sal.

 

Combinamos el contenido de ambos bols y a remover bien. Saldrá una masa densa y tirando a oscura (por el plátano maduro).

 

Lo metemos en un molde engrasado y al horno unos 30-40 minutos a 180ºC.

 

El tiempo de horneado es clave como en cualquier bizcocho y puede variar de un horno a otro, de ahí la importancia de estar atentos al horno la primera vez que se prepara cualquier receta nueva. Para la segunda vez ya le tendremos cogido el tiempo exacto necesario y sabremos cómo nos tratará nuestro horno. Lo digo por experiencia, de haber probado recetas nuevas y seguir al pie de la letra las indicaciones y el tiempo de horneado y luego resulta que mi bizcocho o bien necesitaba más tiempo en el horno o todo lo contrario.

 

Esta receta es la que llevo utilizando toda la vida, y la que mi madre nos ha preparado desde pequeños y que nunca ha faltado en mi casa. ¡Os puedo asegurar que es una maravilla! También os digo que la he probado en tres hornos diferentes y el tiempo de horneado nunca es el mismo, pero siempre varía entre 30-40 minutos y sale igual de espectacular, simplemente depende del horno de cada uno.

 

Banana Bread

 

Hay variaciones en que puedes añadir nueces, pepitas de chocolate o canela. He querido compartir esta receta primero, ¡y en breve subiré más!

 

El resultado es un bizcocho con un toque ligeramente crujiente y un intenso sabor a plátano. No habrá rincón de la casa que se escape al aroma dulzón y embriagador de este bizcocho recién salido del horno. ¡Tenéis que probarlo!  Rápido, sencillo, deliciosamente adictivo y bueno para cualquier ocasión. ¡Qué más se puede pedir! 

 

Banana Bread

 

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Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Todos en un momento u otro hemos necesitado alguna receta sencilla y rápida, que tanto pueda dar de comer a dos personas como a un ejército, y que en ocasiones solo requiera que abramos el congelador y calentemos. Hay pocas cosas tan socorridas como una buena salsa de tomate, y en este caso hablo de la archiconocida Salsa Bolognesa.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Una salsa compuesta por tomate, carne picada, cebolla, ajitos y hierbas italianas en su esencia más básica. Lo que la hace perfecta, además de su increíble sabor, es que permite muchas variaciones. Que te apetece añadirle alguna verdurita más y salirte de la receta base… ¡perfecto! Que además del orégano o la albahaca, te gustaría darle un toque especial y añadirle un poco de nuez moscada… ¡perfecto! Que el toque de vino tinto te pareció tan interesante que decidiste probar con un poco de vino blanco esta vez por experimentar… ¡perfecto! Es una salsa que se presta para prácticamente todos los gustos y no conozco hogar que no tenga su propia versión de esta clásica salsa que no puede faltar en tu mesa, ya sea acompañando una buena ración de spaghetti  o dentro de unos sabrosos cannelloni o de una rica lasagna.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Hoy os traigo cómo preparar un buen plato de Spaghetti Bolognesa. Al tratarse de una salsa idónea para congelar y tener en reserva para un apuro, las cantidades son para unos 700gr de carne picada, por lo que fácilmente comen cuatro personas, dependiendo del apetito, y aun así sobrará para poder congelar.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Buscamos una olla grande y honda y en un poco de aceite caliente freímos la cebollita y el ajito hasta que estén dorados, para luego añadir la carne picada y un poco de sal y pimienta; y removemos hasta que la carne esté hecha.

 

A continuación añadimos el tomate triturado, el tomate frito y el azúcar.

 

Removemos de nuevo y añadimos las hierbas de nuestra elección además de volver a salpimentar.

 

Bajamos el fuego y lo dejamos unos diez minutos removiendo de vez en cuando.

 

Es el momento perfecto para preparar los spaghetti. En otra cacerola introducimos la pasta en abundante agua con sal y esperamos el tiempo indicado en el paquete. Cuando la pasta esté al dente, la retiramos del fuego, la escurrimos y la pasamos a platos o a una fuente para servir.

 

Tras comprobar que nuestra salsa satisface nuestro gusto en cuanto a hierbas, cantidad de salpimentado y que el olor de nuestra cocina no hace otra cosa más que recordarnos a la cocina de ‘la mamma’ en la bella Italia, cubrimos nuestro plato con una generosa cantidad de salsa Bolognesa , añadimos el queso parmesano y ¡a mangiare!

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa 

La receta que aquí veis es una Bolognesa básica pero ¡no por ello menos deliciosa! Más adelante subiré una Bolognesa más ‘sofisticada’ (básicamente que requiere más tiempo de preparación). Si lo que ahora buscáis es una salsa más elaborada o simplemente modificar ésta (y preferís no esperar) os sugiero añadir zanahoria, tomates naturales, pimiento, así como un poco de vino tinto. ¡Exquisito!

 

Recordar que la base de una buena salsa de tomate son sus hierbas. El orégano, la albahaca, el tomillo… le darán un agradable sabor a vuestro plato y no pueden faltar, al igual que el queso parmesano rallado (si es fresco mejor que mejor).

 

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Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza

 

Hoy ha sido un día de esos en los que llegó la hora de comer y no había nada preparado de antemano. Tenía una bandeja de pechugas de pollo en la nevera y ni tan siquiera una idea de lo que iba a hacer con ellas.

 

Con una salida al supermercado todavía pendiente, no tenía mucha opción y por mucho que abría la nevera o miraba en la despensa, lo que ahí encontraba no cambiaba milagrosamente tras cada vistazo. ¿No os ha pasado eso de abrir la nevera una vez tras otra, o el armario de la despensa, esperando encontrar algo ahí que hace tan solo unos minutos no estaba? Pues hoy ha sido uno de esos días… hasta que me acordé de pronto, de una receta que solía preparar mi madre. Sencilla, rápida, y de esas que no suelen quedar sobras…¡mis preferidas!

 

¿Pechugas de pollo? Tengo. ¿Mostaza? Tengo. ¿Miel? Tengo. ¿Curry en polvo? Tengo. Pues manos a la obra y en nada tendremos un delicioso plato de pechugas fileteadas en salsa de miel y mostaza.

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

Con 5 ingredientes, además de las pechugas de pollo, 10 minutos de preparación y 30 minutos de horneado se tiene un sabrosísimo plato de pollo para tomar recién sacado del horno o para tomar templado. La salsa se presta a tomarse de cualquier forma, aunque sin duda, en caliente es un vicio.

 

No se puede pedir una preparación más fácil que la que aquí os presento. Cogéis un bol y mezcláis bien los 5 ingredientes. Al llevar miel (del tipo ‘La Granja San Francisco’ de toda la vida), la salsa espesará un poco. Puede resultar más fácil mezclar con una batidora de mano, de esas de varillas. Una vez estén bien mezclados los ingredientes, el resultado será una salsa homogénea un tanto espesa. Cubrís las pechugas de pollo, que previamente habéis colocado en una fuente de horno ligeramente engrasada, ¡y al horno! Se puede aprovechar este rato para preparar el acompañamiento (si no se ha preparado de antemano); aconsejo tomarlo con arroz blanco.

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

Cuando el pollo lleva 15-20 minutos en el horno, un aroma dulzón y embriagador invadirá tu cocina. ¡Es el momento de empezar a salivar como el perro de Pavlov!

 

Ponemos la mesa, nos servimos una copita de vino tinto y a disfrutar de un sabrosísimo plato agridulce. ¡No os dejará indiferentes!

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

 

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Crema de Calabacín

Crema de Calabacín
Hoy amaneció con solecito y cuando parecía que el mal tiempo y días de lluvia habían quedado atrás… ¡va y empeora el día! Lo de ‘abril, aguas mil’ no se queda en un dicho tampoco este año. Pensando en qué preparar para comer, lo único que apetecía era algo calentito y sencillo, por lo que, ¡qué mejor que una suave crema de calabacín! Rápida, sana, ligera y apetecible. ¡Decidido!

 

Me encanta pensar en un plato y tener los ingredientes en casa, sin necesidad de salir a comprar en un día como hoy ni tener que pensar en otro plato.

 

Lo mejor de todo, únicamente se necesitan dos ingredientes, ¡así es! Calabacines y quesitos en porciones, bastante sencillo, ¿no?

 

La receta es para un kilo de calabacines, que vienen a ser dos o tres calabacines grandes. Eso y unos diez-doce quesitos en porciones.

 

Crema de Calabacín

 

La única preparación necesaria es limpiar bien los calabacines. Al no pelarlos, es importante frotarlos bien bajo el agua para que queden bien limpitos y suaves, libres de asperezas (con la ayuda de un cepillo para verduras es más fácil). Se les quita las esquinas y luego es cortarlos en trozos (de un calabacín te pueden salir 4-5 trozos).

 

Una vez que está hirviendo el agua (suficiente cantidad para que los calabacines queden cubiertos) y tengamos los cubitos de caldo de verdura dentro, metemos los calabacines y esperamos a que estén blandos. Suelo pincharlos con un tenedor y si se ven blanditos y se resbalan hacia abajo cuando los pinchas, es que están listos.

 

Como con cualquier verdura, cuanto más pequeño sea el trozo que pongamos a hervir, antes se reblandece. Tampoco queremos cortar los trozos muy pequeños aunque tengamos prisa, ya que es muy probable que se deshagan en el agua y si luego retiramos parte del agua estaríamos desperdiciando parte del calabacín. De ahí que cortar los calabacines con un grosor de 3-4 cm es lo indicado.

 

Una vez blandos, y dependiendo de la cantidad de crema que queramos hacer y si nos gusta más o menos espesa, retiraremos o no, un poco del agua.  Por mi parte, suelo mantener todo el agua ya que acaba espesando pasado un rato y porque nunca hay demasiada crema de calabacín. ¡Entra sola!

 

Tras retirar los calabacines del fuego, y todavía en su líquido, lo pasamos todo por la batidora hasta que veamos que no quedan trozos grandes. Añadimos los quesitos en porciones (los parto por la mitad para que se esparzan más) y volvemos a batir hasta que adquiera la consistencia deseada.

 

Un toquecito de pimienta al gusto y… ¡voilá! Crema de calabacín para tomar bien calentita en un día frío y lluvioso.

 

Crema de Calabacín

 

Al tratarse de una crema, o bien la tomas como plato único acompañada de unos picatostes o galletas saladas, o bien como un entrante.

 

Se conserva en la nevera y está igual de buena fría que caliente, depende del momento y lo que apetezca.

 

Si decidís probarla, ¡espero que la disfrutéis tanto como hice yo!

 

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