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Ensalada Veraniega de Garbanzos

El verano es temporada de estar al aire libre, de querer pasar el menor tiempo posible dentro de la cocina y junto a los fogones o un horno que nos derriten hasta las ideas…  La mejor solución es tener a mano una serie de recetas para platos rápidos, fáciles, y que el hecho de pensar en ellos nos aporten una sensación de ligereza y frescura a la vez que el saber que nos vamos bien alimentados. ¿Qué mejor entonces que una sabrosa ensalada veraniega, colmada de verduritas frescas, sabores variados, y deliciosas texturas?

 

Ensalada Veraniega de Garbanzos

 

Hoy os traigo una ensalada de lo más nutritiva con productos de gran calidad como los que nos trae CIDACOS, garantía 100% para un resultado excelente sobre tu plato.

 

Ensalada Veraniega de Garbanzos

 

Se trata de una Ensalada Veraniega de Garbanzos. Unos ricos y sabrosos Garbanzos CIDACOS le dan el toque perfecto para que la receta sea infalible. La suave textura del garbanzo, unida al delicioso crujiente del Maíz Dulce CIDACOS es una combinación idónea en cada bocado.

 

Ensalada Veraniega de Garbanzos

 

Le añadimos un poco de queso del que más nos guste (en este caso me parece que combina muy bien el Queso Emmental) y una serie de verduras frescas como un buen tomate, una cebolla, una vistosa zanahoria y lo juntamos con unos deliciosos y jugosos  Espárragos Blancos CIDACOS. ¡Se hace la boca agua sólo de pensarlo!

 

Ensalada Veraniega de Garbanzos 

Como toque final le añadimos una mezcla de semillas tostadas para ensalada (pipas de girasol, pipas de calabaza, sésamo, semillas de lino…) y un poco de perejil fresco bien picado. Salpimentamos y aliñamos al gusto y tenemos una ensalada de lo más colorida, sabrosa, fresca y nutritiva.

 

Ensalada Veraniega de Garbanzos

 

Dejamos la ensalada en la nevera para que esté bien fresquita antes de servir y… ¡a comer! 

 

Ensalada Veraniega de Garbanzos

Ensalada Veraniega de Garbanzos

 

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Crema de Calabacín

Crema de Calabacín
Hoy amaneció con solecito y cuando parecía que el mal tiempo y días de lluvia habían quedado atrás… ¡va y empeora el día! Lo de ‘abril, aguas mil’ no se queda en un dicho tampoco este año. Pensando en qué preparar para comer, lo único que apetecía era algo calentito y sencillo, por lo que, ¡qué mejor que una suave crema de calabacín! Rápida, sana, ligera y apetecible. ¡Decidido!

 

Me encanta pensar en un plato y tener los ingredientes en casa, sin necesidad de salir a comprar en un día como hoy ni tener que pensar en otro plato.

 

Lo mejor de todo, únicamente se necesitan dos ingredientes, ¡así es! Calabacines y quesitos en porciones, bastante sencillo, ¿no?

 

La receta es para un kilo de calabacines, que vienen a ser dos o tres calabacines grandes. Eso y unos diez-doce quesitos en porciones.

 

Crema de Calabacín

 

La única preparación necesaria es limpiar bien los calabacines. Al no pelarlos, es importante frotarlos bien bajo el agua para que queden bien limpitos y suaves, libres de asperezas (con la ayuda de un cepillo para verduras es más fácil). Se les quita las esquinas y luego es cortarlos en trozos (de un calabacín te pueden salir 4-5 trozos).

 

Una vez que está hirviendo el agua (suficiente cantidad para que los calabacines queden cubiertos) y tengamos los cubitos de caldo de verdura dentro, metemos los calabacines y esperamos a que estén blandos. Suelo pincharlos con un tenedor y si se ven blanditos y se resbalan hacia abajo cuando los pinchas, es que están listos.

 

Como con cualquier verdura, cuanto más pequeño sea el trozo que pongamos a hervir, antes se reblandece. Tampoco queremos cortar los trozos muy pequeños aunque tengamos prisa, ya que es muy probable que se deshagan en el agua y si luego retiramos parte del agua estaríamos desperdiciando parte del calabacín. De ahí que cortar los calabacines con un grosor de 3-4 cm es lo indicado.

 

Una vez blandos, y dependiendo de la cantidad de crema que queramos hacer y si nos gusta más o menos espesa, retiraremos o no, un poco del agua.  Por mi parte, suelo mantener todo el agua ya que acaba espesando pasado un rato y porque nunca hay demasiada crema de calabacín. ¡Entra sola!

 

Tras retirar los calabacines del fuego, y todavía en su líquido, lo pasamos todo por la batidora hasta que veamos que no quedan trozos grandes. Añadimos los quesitos en porciones (los parto por la mitad para que se esparzan más) y volvemos a batir hasta que adquiera la consistencia deseada.

 

Un toquecito de pimienta al gusto y… ¡voilá! Crema de calabacín para tomar bien calentita en un día frío y lluvioso.

 

Crema de Calabacín

 

Al tratarse de una crema, o bien la tomas como plato único acompañada de unos picatostes o galletas saladas, o bien como un entrante.

 

Se conserva en la nevera y está igual de buena fría que caliente, depende del momento y lo que apetezca.

 

Si decidís probarla, ¡espero que la disfrutéis tanto como hice yo!

 

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