Todos en un momento u otro hemos necesitado alguna receta sencilla y rápida, que tanto pueda dar de comer a dos personas como a un ejército, y que en ocasiones solo requiera que abramos el congelador y calentemos. Hay pocas cosas tan socorridas como una buena salsa de tomate, y en este caso hablo de la archiconocida Salsa Bolognesa.

Una salsa compuesta por tomate, carne picada, cebolla, ajitos y hierbas italianas en su esencia más básica. Lo que la hace perfecta, además de su increíble sabor, es que permite muchas variaciones. Que te apetece añadirle alguna verdurita más y salirte de la receta base… ¡perfecto! Que además del orégano o la albahaca, te gustaría darle un toque especial y añadirle un poco de nuez moscada… ¡perfecto! Que el toque de vino tinto te pareció tan interesante que decidiste probar con un poco de vino blanco esta vez por experimentar… ¡perfecto! Es una salsa que se presta para prácticamente todos los gustos y no conozco hogar que no tenga su propia versión de esta clásica salsa que no puede faltar en tu mesa, ya sea acompañando una buena ración de spaghetti o dentro de unos sabrosos cannelloni o de una rica lasagna.

Hoy os traigo cómo preparar un buen plato de Spaghetti Bolognesa. Al tratarse de una salsa idónea para congelar y tener en reserva para un apuro, las cantidades son para unos 700gr de carne picada, por lo que fácilmente comen cuatro personas, dependiendo del apetito, y aun así sobrará para poder congelar.

Buscamos una olla grande y honda y en un poco de aceite caliente freímos la cebollita y el ajito hasta que estén dorados, para luego añadir la carne picada y un poco de sal y pimienta; y removemos hasta que la carne esté hecha.
A continuación añadimos el tomate triturado, el tomate frito y el azúcar.
Removemos de nuevo y añadimos las hierbas de nuestra elección además de volver a salpimentar.
Bajamos el fuego y lo dejamos unos diez minutos removiendo de vez en cuando.
Es el momento perfecto para preparar los spaghetti. En otra cacerola introducimos la pasta en abundante agua con sal y esperamos el tiempo indicado en el paquete. Cuando la pasta esté al dente, la retiramos del fuego, la escurrimos y la pasamos a platos o a una fuente para servir.
Tras comprobar que nuestra salsa satisface nuestro gusto en cuanto a hierbas, cantidad de salpimentado y que el olor de nuestra cocina no hace otra cosa más que recordarnos a la cocina de ‘la mamma’ en la bella Italia, cubrimos nuestro plato con una generosa cantidad de salsa Bolognesa , añadimos el queso parmesano y ¡a mangiare!
La receta que aquí veis es una Bolognesa básica pero ¡no por ello menos deliciosa! Más adelante subiré una Bolognesa más ‘sofisticada’ (básicamente que requiere más tiempo de preparación). Si lo que ahora buscáis es una salsa más elaborada o simplemente modificar ésta (y preferís no esperar) os sugiero añadir zanahoria, tomates naturales, pimiento, así como un poco de vino tinto. ¡Exquisito!
Recordar que la base de una buena salsa de tomate son sus hierbas. El orégano, la albahaca, el tomillo… le darán un agradable sabor a vuestro plato y no pueden faltar, al igual que el queso parmesano rallado (si es fresco mejor que mejor).
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