Tostadas en Octubre
Cocina Internacional y Repostería Casera

Paladar Salado

Paté de Mejillones en Escabeche

Paté de Mejillones en Escabeche

 

Desde siempre mi aperitivo en conserva preferido ha sido los mejillones en escabeche. Quizá porque siempre me transportan en el tiempo a aquellos veranos en que nos reuníamos la familia alrededor de la piscina y mi padre bajaba unos aperitivos de escándalo. Era verle salir a la terraza cargado con una bandeja e ir bajando las escaleras hacia la piscina donde le esperábamos todos y ya estar salivando pensando en que el día no podría mejorar. ¡Familia, sol, piscina y un rico aperitivo! Una cerveza para mi padre, un vinito fresco para mi madre, y refrescos para los cuatro hermanos que somos. Un poco de queso, jamoncito, aceitunas, patatitas fritas, unos berberechos con limón, un poco de fuet y mis deseados mejillones en escabeche. ¡La vida no podía mejorar!

 

Paté de Mejillones en Escabeche 

 Es curioso como algunos recuerdos ni el paso del tiempo los perturba. De lo que más recuerdo era oler la lata de cerveza una y otra vez; me fascinaba el olor a la vez que no soportaba la idea de probarla y a la vez siempre procurar que los mejillones en escabeche estuviesen totalmente a mi alcance. ¡Recuerdos de unos momentos muy preciados en que todos vivíamos en casa y hacíamos vida en familia alrededor de la piscina, con gritos de fondo cuando algún hermano se lanzaba al agua, o el aprovechar que estaban todos en el agua para salir a por ese último mejillón o dos y… ¡comérmelo sin remordimiento alguno! De verdad os lo digo, un par de latas de mejillones en escabeche no faltan jamás en mi despensa desde entonces. Son un placer indescriptible para mí. ¿Qué cosas no?

 

Siéndole fiel a mi pasión por los mejillones en escabeche, recurrí a una receta que solía hacer mi padre, que a su vez se la pasó mi tío, y que marcó un antes y un después en cuanto a un paté ideal para untar en verano. El gran sabor y suave textura de los Mejillones en Escabeche ISABEL los hacen ideales para esta receta. ¡Es imposible que te gusten los mejillones en escabeche y no encuentres en esté paté una verdadera delicia de lo más adictiva!

 

¡Es una receta sencillísima! Requiere de tres ingredientes: Mejillones en Escabeche ISABEL, Atún en Aceite de Oliva ISABEL, y quesitos en porciones. 

 

Paté de Mejillones en Escabeche

 

Nuestra generación ha crecido con los productos y conservas ISABEL y tarareando su conocida canción ‘¡Qué bien! ¡Hoy comemos con ISABEL!’, por lo que estoy encantada de poder compartir con vosotros uno de mis aperitivos preferidos realizado con sus productos.

 

Paté de Mejillones en Escabeche

  

En un bol, vertemos una lata de mejillones y casi todo el escabeche. A continuación añadimos una lata de atún, previamente escurrido y los dos o tres quesitos en porciones partidos a mano en varios trozos. Lo pasamos todo por la batidora eléctrica (con el ‘minipimer’ por ejemplo) y cuando vemos que ha adquirido una consistencia homogénea lo pasamos a un cuenquito, lo cubrimos y lo dejamos enfriar en la nevera.

 

Preparamos nuestro aperitivo, nuestro refresco o cervecita y una buena cantidad de galletitas saladas o tostas y una vez frío, lo removemos con una cuchara y… ¡a untar se ha dicho!

 

Paté de Mejillones en Escabeche

 

En cuestión de minutos tenemos un aperitivo sabrosísimo con que deleitar a nuestra familia o invitados. De consistencia casi cremosa, perfecta para untar, con un sabor intenso a mejillones en escabeche y atún. ¿Qué más podemos pedir para un perfecto aperitivo de verano?

 

¡Qué bien! ¡Hoy comemos con Isabel!

 

Paté de Mejillones en Escabeche

Paté de Mejillones en Escabeche

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Cuerva de Bullas

La Cuerva es una bebida similar a la Sangría o al Zurracapote. Es una bebida hecha a base de vino, azúcar y fruta de temporada. Tradicionalmente se tomaba en fiestas y celebraciones. Es típica en zonas como Albacete, Murcia, Almería y Jaén. Su elaboración va a depender mucho de la zona y sobretodo de quién la prepare, de ahí que varíe mucho de un sitio a otro aunque la base siga siendo muy parecida.

 

En este caso, os traigo la receta para preparar Cuerva de Bullas; un municipio en la región de Murcia, muy conocido por su producción vinícola (Denominación de Origen Bullas) y por sus variados platos y dulces.

 

Cuerva de Bullas

 

El pasado fin de semana nos visitaron unos buenos amigos de Bullas, un matrimonio entrañable con sus dos hijos pequeños, muy aficionados a la gastronomía. Les estuvimos preguntando acerca de platos típicos de Bullas y de ahí salieron varios como el Ajoharina, el Chamorro, las Gachas, y el Arroz con Conejo entre otros… y de ahí pasamos a un dulce muy tradicional que nos trajeron, las famosas Torrijas. ¡Un auténtico vicio! Hablando de dulces, una cosa llevó a la otra y para esa misma tarde Juan Andrés y Ana decidieron que era hora de probar a hacer una rica y fresquita Cuerva aprovechando que teníamos una caja de melocotones espectaculares.

 

Por lo que la receta que aquí os traigo es la Cuerva que se toma en Bullas y viene de la mano de Ana y Juan Andrés. En este caso se prepara con vino, azúcar y melocotones. Estuvimos presente a lo largo de su preparación y realmente es muy, muy sencillo de elaborar. El truco está en prepararlo y dejar que pase la noche en la nevera para ya tomarlo bien fresquito al día siguiente.

 

Cuerva de Bullas

 

Aquí os explico cómo se prepara Cuerva de Bullas para unas 6-8 personas.

 

Lo primero que hay que hacer es lavar, pelar y trocear unos 6 melocotones. Los trozos aproximadamente de 1,5 cm de grosor (en dados). Los colocamos en un bol de tamaño medio-grande.

 

En un bol más pequeño disolvemos el azúcar blanco (unos 300 gramos) en una pequeña cantidad de agua (aprox. 1/2 vaso de agua) y removemos con una cuchara.

 

Cubrimos los melocotones troceados con la mezcla de azúcar disuelta.

 

Cogemos una botella de vino tinto y la vertemos sobre el melocotón y el azúcar. Lo importante es que todos los trozos de melocotón se vean cubiertos por el vino.

 

Se remueve todo con una cuchara y se deja macerar en la nevera de un día para otro para que el melocotón se reblandezca.

 

Al día siguiente la fruta estará más blandita y el azúcar se habrá apoderado de la mezcla otorgándole un sabor dulzón inigualable para estos días calurosos en los que solo apetece algo fresquito y… ¡si es afrutado mejor que mejor!

 

Se sirve en cuenquitos y con una cucharita para ir tomando trocito tras trocito de melocotón, descansando únicamente para ir tomando sorbos embriagadores de deliciosa frescura. Ni te darás cuenta y estarás ante un cuenquito vacío, deseando repetir.

 

Cuerva de Bullas

 

Tres ingredientes y una elaboración rapidísima que te lleva luego a disfrutar de una bebida ideal para tomar en un día caluroso al lado de la piscina o bien como postre, para darle un toque final dulzón a la comida del día. ¡Sublime!

 

Cuerva de Bullas

 

¡Así que poneros cómodos para disfrutar de una buena sobremesa con los vuestros, acompañada de una fría, deliciosa y afrutada bebida que os enamorará este verano!

 

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Spaghettichetas

Desde que vi la idea de las salchichas pinchadas en spaghetti por internet, he estado deseando encontrar el momento para prepararlas también en casa. ¿A quién se le ocurriría algo así? Es de lo más creativo y sin duda llama la atención.

 

Spaghettichetas 

En este caso quería ver qué más podría pinchar con el spaghetti además de la salchicha ya que no veía ejemplos de nada más. Por lo que al abrir la nevera y ver que tenía un buen pimiento verde de lo más colorido, decidí intentarlo. ¡Serían salchicha y pimiento verde pinchados en spaghetti! Spaghetti al estilo brocheta le dije a mi marido, y con la nena en brazos, me respondió: ‘¡Spaghettichetas!’ En ese momento, nuestra pequeña se puso a reir y quedó bautizado el experimento casero como ‘Spaghettichetas’.

 

Spaghettichetas 

No voy a poner una receta en concreto, pues las propias imágenes explican a la perfección el procedimiento a seguir. Es de lo más fácil. Eso sí, no es algo a preparar si únicamente se dispone de 10 minutos para elaborar algo que poner sobre la mesa. Hay que tener un poco de paciencia pues es ir pinchando con spaghetti lo que queramos incluir en la ‘Spaghetticheta’.

 

Me resultó de lo más original y divertido, especialmente si se busca sorprender a alguien. Imaginaros que un día cualquiera os viene gente a comer y al preguntarte qué hay en el menú, les respondes con “un buen plato de spaghetti”. ¿A quién no le gusta el spaghetti? Y al sacar el plato se encuentran con los spaghetti más originales que hayan visto. ¡Mínimo les sacas una sonrisa, y eso ya hace que la preparación haya merecido la pena!

 

Spaghettichetas 

Por otro lado, es un plato divertidísimo de preparar con peques. Nuestros pequeños pinches se pueden encargar de atravesar la salchicha con el spaghetti (que la salchicha es blandita), mientras que los más grandes nos podemos encargar de pinchar el pimiento (que al ser más duro, cuesta un poquito más y se puede romper algún que otro spaghetti, vamos, que alguno se nos va a romper seguro durante el proceso). Aún así no es trabajoso pinchar el pimiento, solo requiere ir más despacio que con la salchicha, eso es todo. Ambos ingredientes se prestan bien a ser atravesados.

 

¿Qué hay que hacer? Pues es muy sencillo…

 

Seleccionamos la cantidad de spaghetti que queremos utilizar y lo apartamos.

 

Escogemos las salchichas, procurando que no sean de las minis, sino un tamaño normal o más grande. De nuevo, la cantidad es al gusto. Cortamos en trozos de 1’5 cm de grosor.

 

Cogemos un pimiento verde, lo abrimos, lo pasamos bajo el grifo para limpiarlo bien y retiramos las semillas, de haberlas. Cortamos el pimiento en tiras y luego en trozos de 1 cm – 1,5 cm de ancho.

 

Con todo esto preparado, vamos cogiendo spaghetti, de uno en uno o varios a la vez (según nuestra destreza, jajajajaja) y cogemos un tozo de salchicha. Atravesamos la salchicha con el spaghetti(s). No utilizaremos demasiados spaghetti por trozo (recomiendo unos 4 spaghetti por trozo de salchicha) y procuraremos que estén lo más lejos del borde para que no se rompa la salchicha al hervir y hacerse la pasta. En mi caso, y por ser la primera vez que los preparaba, únicamente atravesé un trocito de salchicha en cada puñado de spaghetti (pero se pueden poner más trozos de salchicha por cada 3-4 spaghetti).

 

Spaghettichetas

Cuando tengamos la cantidad deseada de Spaghettichetas con salchicha, repetimos el mismo proceso con los trozos de pimiento verde, simplemente es ir con un poco más de cuidado ya que es un poco más duro de atravesar que la salchicha.

 

Spaghettichetas 

Si se quieren combinar, cogemos un trozo de salchicha, otro de pimiento verde y de 3-5 spaghetti y tendremos unas Spaghettichetas mixtas.

 

Spaghettichetas 

A continuación, ponemos a hervir el agua con un chorrito de aceite y un poco de sal y una vez hirviendo, agregamos los spaghetti, durante el tiempo indicado en el paquete (los sacamos cuando estén al dente). Escurrimos y los pasamos a un plato o bandeja para servir.

 

Spaghettichetas

Spaghettichetas

Spaghettichetas 

Les podemos poner un poco de mantequilla, queso Parmesano rallado, sal y pimienta y ¡listo para tomar!

 

Spaghettichetas

Spaghettichetas 

Para otra vez que los prepare, igual me atreveré con otra verdura, como la cebolla, pimiento de otra variedad y color, incluso con maíz. También podemos servirlos con la salsa que más nos guste, desde una rica Salsa Bolognesa, a una suave salsa de champiñones o una de cuatro quesos. ¡Sólo de pensar en el juego que da, me está apeteciendo prepararlos de nuevo!

 

Spaghettichetas 

Y hasta aquí el post de hoy, ¡unas divertidas Spaghettichetas para el disfrute de todos y que seguro que suscitarán algún comentario por su gran originalidad y entretenimiento! 

 

Spaghetti Frío al Atún y Limón

¡Ya llegó el verano! Temporada de ricas ensaladas, suaves cremas templadas, fruta fresca y nutritivos batidos. Y para hacerle honor a este cambio de estación, hoy traemos una sencilla y refrescante receta de Spaghetti Frío al Atún y Limón.

 

Spaghetti Frío con Atún y Limón 

Un plato ideal para el verano, con un toque cítrico a limón y de lo más apetecible con la llegada del calor. Es facilísimo de preparar, muy rápido y todos los ingredientes son habituales en nuestra despensa.

 

Spaghetti Frío con Atún y Limón 

Perfecto para cuando no se tiene tiempo para un plato más elaborado y se busca algo que agrade a todos los paladares en cuestión de minutos. ¿A quién no le gusta un buen plato de spaghetti? Y si encima es un plato fresquito, alimonado y lleva atún… ¡mejor que mejor!

 

Spaghetti Frío con Atún y Limón

 

Es estupendo para la temporada de picnics, pues no necesita calentarse. Lo metemos de la nevera a un tupper, ¡y de ahí al campo, la montaña o la playa! Muy socorrido ya que podemos hacer para dos personas o bien para muchos en la misma cantidad de tiempo, al igual que podemos jugar con la intensidad del limón según nuestro gusto.

 

Spaghetti Frío con Atún y Limón 

Imaginar un momento en el que teníais tanta sed que únicamente podíais centraros en darle unos buenos sorbos a un frío refresco y luego en esa sensación tan apacible tras dar los primeros sorbos y satisfacer esa sed… Lo mismo ocurre con la receta que os traigo pero en lugar de sorbos son bocados refrescantes de pasta fría con limón que conjuga perfectamente con el atún para daros un bocado único de frescura que emana a verano por todas partes.

 

Spaghetti Frío con Atún y Limón 

¡Espero que la disfrutéis!

 

Spaghetti Frío con Atún y Limón

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Meatza Pie

¿Qué sucede si juntas un pastel (“pie” en inglés, pronunciado ‘pai’) de carne (“meat” en inglés, pronunciado ‘mit’) con una pizza? ¡Pues un “Meatza Pie” o también conocido como “Meat-za Pie”! Parece un chiste malo, ¡pero de malo no tiene nada! Obtenemos algo de aspecto muy parecido a una pizza pero sin la masa de pan. En este caso, nuestra ‘masa’ sería la base de carne picada y por encima, al igual que con una pizza, le podemos poner los ingredientes que queramos.

 

Meatza Pie 

A los niños les encanta. Además de por su sabor, por su divertida forma de pizza y porque es una receta tan sencilla que hasta los más peques pueden ayudar a prepararlo. ¿Quieres pasar un rato divertido con tus hijos en la cocina? ¡Proponles preparar una pizza que en realidad no es una pizza!

 

Se puede tomar al momento en caliente, acompañado de una ración de puré de patatas (es una combinación infalible) o bien se puede congelar una vez terminada la preparación, al igual que una pizza, para simplemente rescatarla del congelador en un momento de necesidad y meter al horno directamente.

 

Aquí tenéis un paso a paso para que veáis lo rápido, fácil y práctico que es de preparar.

 

1.- Preparamos todos los ingredientes que vamos a necesitar y los dejamos a la vista ya medidos y listos para usar.

 

Meatza Pie 

2.- Ponemos la carne picada en un bol.

 

Meatza Pie

 

3.- Añadimos el pan rallado.

 

Meatza Pie 

4.- Añadimos la leche.

 

Meatza Pie 

5.- Salpimentamos al gusto.

 

Meatza Pie

Meatza Pie 

6.- Mezclamos todo bien hasta obtener una masa con todo bien integrado.

 

Meatza Pie 

7.- Sobre una bandeja redonda/plato redondo para horno colocamos la masa de carne y aplastamos con la mano o el revés de una cuchara hasta que la masa tenga la forma del plato y quede una superficie lisa.

 

Meatza Pie 

8.- Cubrimos con el tomate frito y con suaves movimientos vamos moviendo el plato hasta que el tomate quede esparcido de forma uniforme y la carne quede cubierta.

 

Meatza Pie 

9.- Cogemos el queso Havarti o Gouda (cortado en tiras de aproximadamente 1-1,5 cm de ancho) y colocamos las tiras sobre el tomate (el diseño queda a nuestra elección).

 

Meatza Pie 

10.- Espolvoreamos el queso Parmesano rallado por encima (al gusto).

 

Meatza Pie 

11.- Como toque final, le añadimos el orégano (al gusto).

 

Meatza Pie 

12.- Horneamos a 205ºC unos 20-25 minutos… ¡Y voilà!

 

Meatza Pie 

Es un plato perfecto para sorprender a tus invitados por su originalidad y por su fantástico sabor. Parece mentira que algo tan sencillo tenga tanto gancho… ¡Es tomar un bocado y como te descuides desaparece solo!

 

Meatza Pie 

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Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Todos en un momento u otro hemos necesitado alguna receta sencilla y rápida, que tanto pueda dar de comer a dos personas como a un ejército, y que en ocasiones solo requiera que abramos el congelador y calentemos. Hay pocas cosas tan socorridas como una buena salsa de tomate, y en este caso hablo de la archiconocida Salsa Bolognesa.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Una salsa compuesta por tomate, carne picada, cebolla, ajitos y hierbas italianas en su esencia más básica. Lo que la hace perfecta, además de su increíble sabor, es que permite muchas variaciones. Que te apetece añadirle alguna verdurita más y salirte de la receta base… ¡perfecto! Que además del orégano o la albahaca, te gustaría darle un toque especial y añadirle un poco de nuez moscada… ¡perfecto! Que el toque de vino tinto te pareció tan interesante que decidiste probar con un poco de vino blanco esta vez por experimentar… ¡perfecto! Es una salsa que se presta para prácticamente todos los gustos y no conozco hogar que no tenga su propia versión de esta clásica salsa que no puede faltar en tu mesa, ya sea acompañando una buena ración de spaghetti  o dentro de unos sabrosos cannelloni o de una rica lasagna.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Hoy os traigo cómo preparar un buen plato de Spaghetti Bolognesa. Al tratarse de una salsa idónea para congelar y tener en reserva para un apuro, las cantidades son para unos 700gr de carne picada, por lo que fácilmente comen cuatro personas, dependiendo del apetito, y aun así sobrará para poder congelar.

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa

 

Buscamos una olla grande y honda y en un poco de aceite caliente freímos la cebollita y el ajito hasta que estén dorados, para luego añadir la carne picada y un poco de sal y pimienta; y removemos hasta que la carne esté hecha.

 

A continuación añadimos el tomate triturado, el tomate frito y el azúcar.

 

Removemos de nuevo y añadimos las hierbas de nuestra elección además de volver a salpimentar.

 

Bajamos el fuego y lo dejamos unos diez minutos removiendo de vez en cuando.

 

Es el momento perfecto para preparar los spaghetti. En otra cacerola introducimos la pasta en abundante agua con sal y esperamos el tiempo indicado en el paquete. Cuando la pasta esté al dente, la retiramos del fuego, la escurrimos y la pasamos a platos o a una fuente para servir.

 

Tras comprobar que nuestra salsa satisface nuestro gusto en cuanto a hierbas, cantidad de salpimentado y que el olor de nuestra cocina no hace otra cosa más que recordarnos a la cocina de ‘la mamma’ en la bella Italia, cubrimos nuestro plato con una generosa cantidad de salsa Bolognesa , añadimos el queso parmesano y ¡a mangiare!

 

Spaghetti con Salsa Bolognesa 

La receta que aquí veis es una Bolognesa básica pero ¡no por ello menos deliciosa! Más adelante subiré una Bolognesa más ‘sofisticada’ (básicamente que requiere más tiempo de preparación). Si lo que ahora buscáis es una salsa más elaborada o simplemente modificar ésta (y preferís no esperar) os sugiero añadir zanahoria, tomates naturales, pimiento, así como un poco de vino tinto. ¡Exquisito!

 

Recordar que la base de una buena salsa de tomate son sus hierbas. El orégano, la albahaca, el tomillo… le darán un agradable sabor a vuestro plato y no pueden faltar, al igual que el queso parmesano rallado (si es fresco mejor que mejor).

 

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Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza

 

Hoy ha sido un día de esos en los que llegó la hora de comer y no había nada preparado de antemano. Tenía una bandeja de pechugas de pollo en la nevera y ni tan siquiera una idea de lo que iba a hacer con ellas.

 

Con una salida al supermercado todavía pendiente, no tenía mucha opción y por mucho que abría la nevera o miraba en la despensa, lo que ahí encontraba no cambiaba milagrosamente tras cada vistazo. ¿No os ha pasado eso de abrir la nevera una vez tras otra, o el armario de la despensa, esperando encontrar algo ahí que hace tan solo unos minutos no estaba? Pues hoy ha sido uno de esos días… hasta que me acordé de pronto, de una receta que solía preparar mi madre. Sencilla, rápida, y de esas que no suelen quedar sobras…¡mis preferidas!

 

¿Pechugas de pollo? Tengo. ¿Mostaza? Tengo. ¿Miel? Tengo. ¿Curry en polvo? Tengo. Pues manos a la obra y en nada tendremos un delicioso plato de pechugas fileteadas en salsa de miel y mostaza.

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

Con 5 ingredientes, además de las pechugas de pollo, 10 minutos de preparación y 30 minutos de horneado se tiene un sabrosísimo plato de pollo para tomar recién sacado del horno o para tomar templado. La salsa se presta a tomarse de cualquier forma, aunque sin duda, en caliente es un vicio.

 

No se puede pedir una preparación más fácil que la que aquí os presento. Cogéis un bol y mezcláis bien los 5 ingredientes. Al llevar miel (del tipo ‘La Granja San Francisco’ de toda la vida), la salsa espesará un poco. Puede resultar más fácil mezclar con una batidora de mano, de esas de varillas. Una vez estén bien mezclados los ingredientes, el resultado será una salsa homogénea un tanto espesa. Cubrís las pechugas de pollo, que previamente habéis colocado en una fuente de horno ligeramente engrasada, ¡y al horno! Se puede aprovechar este rato para preparar el acompañamiento (si no se ha preparado de antemano); aconsejo tomarlo con arroz blanco.

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

Cuando el pollo lleva 15-20 minutos en el horno, un aroma dulzón y embriagador invadirá tu cocina. ¡Es el momento de empezar a salivar como el perro de Pavlov!

 

Ponemos la mesa, nos servimos una copita de vino tinto y a disfrutar de un sabrosísimo plato agridulce. ¡No os dejará indiferentes!

 

Pechugas de Pollo en Salsa de Miel y Mostaza 

 

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Crema de Calabacín

Crema de Calabacín
Hoy amaneció con solecito y cuando parecía que el mal tiempo y días de lluvia habían quedado atrás… ¡va y empeora el día! Lo de ‘abril, aguas mil’ no se queda en un dicho tampoco este año. Pensando en qué preparar para comer, lo único que apetecía era algo calentito y sencillo, por lo que, ¡qué mejor que una suave crema de calabacín! Rápida, sana, ligera y apetecible. ¡Decidido!

 

Me encanta pensar en un plato y tener los ingredientes en casa, sin necesidad de salir a comprar en un día como hoy ni tener que pensar en otro plato.

 

Lo mejor de todo, únicamente se necesitan dos ingredientes, ¡así es! Calabacines y quesitos en porciones, bastante sencillo, ¿no?

 

La receta es para un kilo de calabacines, que vienen a ser dos o tres calabacines grandes. Eso y unos diez-doce quesitos en porciones.

 

Crema de Calabacín

 

La única preparación necesaria es limpiar bien los calabacines. Al no pelarlos, es importante frotarlos bien bajo el agua para que queden bien limpitos y suaves, libres de asperezas (con la ayuda de un cepillo para verduras es más fácil). Se les quita las esquinas y luego es cortarlos en trozos (de un calabacín te pueden salir 4-5 trozos).

 

Una vez que está hirviendo el agua (suficiente cantidad para que los calabacines queden cubiertos) y tengamos los cubitos de caldo de verdura dentro, metemos los calabacines y esperamos a que estén blandos. Suelo pincharlos con un tenedor y si se ven blanditos y se resbalan hacia abajo cuando los pinchas, es que están listos.

 

Como con cualquier verdura, cuanto más pequeño sea el trozo que pongamos a hervir, antes se reblandece. Tampoco queremos cortar los trozos muy pequeños aunque tengamos prisa, ya que es muy probable que se deshagan en el agua y si luego retiramos parte del agua estaríamos desperdiciando parte del calabacín. De ahí que cortar los calabacines con un grosor de 3-4 cm es lo indicado.

 

Una vez blandos, y dependiendo de la cantidad de crema que queramos hacer y si nos gusta más o menos espesa, retiraremos o no, un poco del agua.  Por mi parte, suelo mantener todo el agua ya que acaba espesando pasado un rato y porque nunca hay demasiada crema de calabacín. ¡Entra sola!

 

Tras retirar los calabacines del fuego, y todavía en su líquido, lo pasamos todo por la batidora hasta que veamos que no quedan trozos grandes. Añadimos los quesitos en porciones (los parto por la mitad para que se esparzan más) y volvemos a batir hasta que adquiera la consistencia deseada.

 

Un toquecito de pimienta al gusto y… ¡voilá! Crema de calabacín para tomar bien calentita en un día frío y lluvioso.

 

Crema de Calabacín

 

Al tratarse de una crema, o bien la tomas como plato único acompañada de unos picatostes o galletas saladas, o bien como un entrante.

 

Se conserva en la nevera y está igual de buena fría que caliente, depende del momento y lo que apetezca.

 

Si decidís probarla, ¡espero que la disfrutéis tanto como hice yo!

 

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