Hace unos días tocaron al timbre de casa y mi marido salió a atender al vecino. Cuál fue mi sorpresa cuando, al regresar, le veo entrar con una cesta repleta de magníficos higos de su huerta, recién cogidos. ¡Qué delicia!
Para quien no sea muy aficionado a los higos, he de decir que los higos frescos no tienen nada que ver con los higos secos en cuanto a su sabor. Es todo un lujo poder disfrutar del sabor tan exquisito que tiene un higo fresco. Son gorditos, sabrosos y tienen un sabor dulce que me recuerda un poco a la miel, y hay quien compara un buen higo con el sabor combinado de una fresa y melocotón (para que os hagáis una idea). ¡Su suave textura hace que cada bocado sea simplemente embriagador!
Cierto es que los higos son muy delicados, es casi imposible ir a comprar y encontrarse con higos intactos. Se abren y se estropean con facilidad y a temperatura ambiente, ¡no esperan a nadie! Es recomendable dejarlos siempre a la vista y tomarlos a los dos días como tarde. Si los guardamos en la nevera aguantarán un poquito más, pero no mucho y el sabor deja de ser tan intenso.
El dulce sabor del higo combina con muchos platos, como por ejemplo con carnes curadas (tipo bacon, jamón, etc), con quesos fuertes/curados como el queso azul, también combina muy bien con cítricos y con frutos secos de todo tipo. Por otro lado, como postre también es todo un acierto. Combinan muy bien con la canela, el anís, ¡y qué decir del chocolate!
Al estar en temporada de higos, hay que aprovecharlos y más si te regalan una cesta del huerto de al lado, ¿no creéis? Me apetecía probar algo nuevo, diferente, y me puse a buscar recetas que no requiriesen higos secos (que eran la gran mayoría) sino higos frescos. Al final, un tanto desesperada por las ganas que tenía de hacer uso de los higos y no encontrando algo que me llamase la atención, decidí experimentar un poco en la cocina.
¿Qué hice? Cogí mi receta favorita para Banana Bread (Pan de Plátano) y decidí modificarla un poco.
En lugar de plátanos maduros, lo sustituí por 6-7 higos maduros machacados. Al ser igual de fáciles de machacar que los plátanos, pensé que la consistencia sería muy parecida, y así fue.
Por otro lado, en lugar de utilizar azúcar blanco, decidí utilizar azúcar moreno. De ahí que el bizcocho salga un poco más oscuro. La combinación amelazada del azúcar moreno y el higo tierno, ¡sublime! Y por último, decidí añadir un toque achocolatado, haciendo uso de pepitas de chocolate.
Con estas pocas modificaciones, y tras aproximadamente 45 minutos en el horno (he de decir que precalenté 5 minutitos nada más), el resultado fue un bizcocho de suave textura y con un fuerte sabor dulzón a higo y por supuesto a chocolate en cada bocado. Higo y chocolate…chocolate e higo…da igual por dónde lo mires, ¡es una muy buena combinación para los amantes de ambos!
Para quien no quiera innovar tanto, siempre se puede seguir al pie de la letra la receta original del Banana Bread (Pan de Plátano) y únicamente sustituir la fruta, es decir, en lugar de los plátanos, utilizar los higos
Os dejo a continuación la receta para un bizcocho sencillo que más que como postre, es ideal para desayunar o para merendar con café o un buen vaso de leche fresca.
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